Seleccionar página

La cúrcuma (Curcuma longa) es un rizoma amarillento originario de la India y del Sudeste asiático. Tradicionalmente se ha utilizado durante cientos de años como especia, como colorante, utilizándose en casos de inflamación, en curación de heridas y en desórdenes digestivos.

En los últimos años se ha publicado una gran cantidad de literatura científica sobre la cúrcuma, y su popularidad entre los profesionales ha incrementando de forma muy significativa. A continuación mostramos una breve revisión

Efectos Anti-inflamatorios

Los primeros estudios de sus efectos anti-inflamatorios se investigaron a principios de los años 70, relacionándose muchos de los efectos característicos de la cúrcuma y de la curcumina con su capacidad de reducción de la inflamación. Específicamente, se ha documentado que la cúrcuma disminuye la cantidad de compuestos inflamatorios como lipooxigenasa, factor nuclear kappa B (NF-κB), óxido nítrico, ciclooxigenasa-2 (COX-2), factor de necrosis tumoral (TNF-α), prostaglandina 2 (PGE2) e interleukina-1 (IL-1).

La curcumina es un inhibidor del TGF beta 1 llave para evitar la fibrosis en la reparación muscular. El TGF beta 1 es un potente inductor de la trasformación de las células satélites en fibroblastos y en menor medida de los miofibroblastos implicados en la fibrosis , es el encargado de la formación de la cicatriz durante la curación. En cictrices queloides se ha visto niveles elevados de TGF beta1

Ayuda a reducir la rigidez en las articulaciones artrosicas, de ahi que numerosos estudios aconsejen la toma de curcumina junto a la glucosamina para mejorar el bienestar articular

Efectos sobre las articulaciones

Los efectos de la cúrcuma sobre la salud articular se relacionan con sus potentes efectos anti-inflamatorios. Se observaron por primera vez en 1980 y numerosos estudios han profundizado en la investigación de esta acción. Un estudio de la Universidad de Arizona publicado en 2006 demostró que un extracto de cúrcuma inhibía la inflamación y la destrucción articular.

Efectos sobre el sistema digestivo

De nuevo, muchos de los efectos de la cúrcuma sobre el sistema digestivo se vinculan a su actividad antiinflamatoria. Un estudio de la Universidad de Reading en 2004 demostró su capacidad de reducción del dolor/molestias y de otros síntomas asociados con el Síndrome de Intestino Irritable. Otro estudio llevado a cabo en China ha descubierto que el uso de cúrcuma en colitis reducía las úlceras y las hacía más superficiales; mejoraba la recuperación de peso corporal; mejoraba los niveles de compuestos anti-inflamatorios y disminuía la expresión de compuestos pro-inflamatorios. Un estudio a doble ciego controlado por placebo ha confirmado que la curcumina es una sustancia segura y prometedora para la colitis ulcerosa.

La curcumina también se ha utilizado en el tratamiento de la dispepsia, un síntoma frecuente de enfermedad de la vesícula biliar. También se cree que es colerética, incrementando la producción y el flujo de bilis.

Otros efectos

Hay evidencias que indican que la cúrcuma presenta una potente actividad antioxidante, debido a que reacciona con la glutationa y podría tener un efecto sobre la superóxido dismutasa (SOD) y la glutationa peroxidasa. Los estudios sugieren que la cúrcuma puede inhibir la peroxidación lipídica y disminuir los niveles plasmáticos de colesterol, fosfolípidos y triglicéridos. Este efecto podría ser potencialmente útil para personas con colesterol elevado y con riesgo de enfermedad cardíaca. Un estudio, también ha demostrado que la curcumina inhibe la agregación plaquetaria, mejorando la circulación y la salud cardíaca.

Algunos estudios también muestran beneficios para la salud hepática, disminuyendo el daño hepático causado por toxinas externas. Un estudio en la India observó que la cúrcuma revertía cambios hepáticos como alteraciones grasas y necrosis causados por aflatoxinas